Solían jugar separados, nunca fueron amigos y odiaban aquellas reuniones familiares donde cuestionaban a sus padres por la vida que llevaban.
Él, ocho años de corta edad, sin responsabilidades llevaba sobre sí una carga pesada, su madre se había enamorado de otro hombre el que nunca será como un padre, pero ocupa su lugar. Ella, tenía ambos padres pero pasaba más tiempo con sus tíos que la amaban y ella a ellos más que a sus padres.
En cada junta familiar, los tíos, primos, nietos y amigos se dedicaban a recrear la vida que han llevado hasta ese día, las aventuras y desventuras que aburren a todo pequeño pero que a la gente mayor entretiene. No sabían que hacían ahí, pero se miraban sabían su secreto: el padrastro de él, con la madre de ella juntos en una habitación gritan y se dicen "amor" relatan dulces historias de engaño y pasión, sólo ellos dos sabían ese tesoro, y por eso se odiaban dulcemente sin hablar. No había espacio para preguntas, ni menos para respuestas pero cada uno con su vida.
- Hija, ve a jugar con tus primitos, mira ahí esta Nicolás, vayan a jugar.
- No quiero mamá, déjame comer aquí.
- Bueno hija, pero no interrumpas las conversaciones ¿bueno?
- Sí mamá.
Así se pasaba cada junta familiar, la misma relación distante y el mismo sufrimiento que clavaba toda un alma y una vida de desdichas amorosas, creció entre peleas y amores sin jamás olvidar esa triste realidad que sufría, tampoco pensaba que su vida comparada con la de otro, era maravillosa.
15 años tenían ambos cuando, la abuela falleció y requirieron de una junta extraordinaria, hace tres que no hacían una pues el tiempo de todos era escasos y en siglos modernos lo que menos hay es cariño para dedicar a otro ser. Cada persona se ubicó en un rincón, abrazos llovían y llantos caían de los rostros más cínicos jamás pensados, cosa extraña para quienes en realidad sintieron amor por la anciana que no quiso a nadie en todos sus años.
- Hija, anda a ver a tu abuela, anda a despedirte.
- No quiero mamá, estoy bien.
- Bueno, pero no interrumpas a la gente ¿Bueno?
- Si mamá, no lo haré.
Y se pasó la tarde hablando con su mente, pensando en que era hora de decirle a mamá lo que sabía y gritarle a papá que lo amaba y que por eso era mejor que se fuera con esa mujer a la que veía a escondidas. Lo correcto era saciar su interior y dejar entrar la verdad como una luz resplandeciente. No, no era momento era mejor esperar. "Nicolás" pensaba, hace años que no lo veía pero el odio le impedía sentir compasión o sentimiento alguno, no hay tiempo de escribir destinos sobre él.
Era tarde, y por una puerta entra el famoso joven, más hermoso que nunca, pero nadie podía verlo, su padrastro no era de la familia y él no era bienvenido, nadie se dio cuenta del tatuaje que sobresalía por su cuello, nadie relacionó sus 15 años con su rubia cabellera de 23. "Nicolás" pensó nuevamente la joven, ahora con un tono diferente, "debo hablarle" siguió exclamando para sí.
- Hola
- Hola
- ¿Cómo estás? - dijo en tono nervioso, con la palidez en su rostro como si fuera a vivir algo jamás vivido.
- ¿Por qué me hablas? Te debo algo quizás, recuerdame.
- No, tengo algo que decirte pero no sé si sea lo correcto.
- Bueno, dime ahora.
Y en ese momento, todas las miradas giraron en torno a ellos, y ella misma sentía como la presión subía y bajaba, las ganas de golpear a ese joven subían por sus pies hasta llegar a sus ojos, era inevitable apretar los puños y bajar la voz hasta mencionar entre dientes lo que continuaba:
- No puedo decirlo aquí, mañana en el funeral te veo.
- Bueno, ahí estaré.
Toda la noche se la pasó pensando en ese hombre que a tan corta edad llevaba la misma carga que ella. No fue al otro día al funeral, su madre comenzó con desmayos y se la pasaron en el hospital esperando la respuesta del doctor que al final del día fue: Señora usted está embarazada, tiene cuatro meses la felicito. Memorable fue ver el rostro de su padre al recibir la preciosa noticia, brilló como no lo hacía hace años, la abrazó fuertemente, pero ella sin entusiasmo dijo "es imposible", y todos sabían porqué, incluso su papá, pero la idea no era horrible, solo esperanzadora.
Cinco años pasaron, y una nueva junta familiar convocaron para discutir la herencia, pues el abuelo falleció y nadie se enteró, murió en Brasil en manos de unas brasileras bailarinas, seguramente muy feliz.
- Hija, no firmes nada sin antes leer, y recuerda que tu hermanito necesita de esa herencia, no sé por qué tu abuela te dejó cosas sólo a ti.
- No quiero la herencia.
- Hija, haga lo que usted quiera pero no interrumpas la ceremonia.
- Bueno mamá.
Era lo mismo de cada vez que se juntaban, cambió sólo su edad y el resentimiento era mayor aún. Nicolás entró por la ventana, siempre llamando la atención. Se miraron con furia, pero sin hablar el sentimiento se presenció en toda la habitación, las flores bajaron de su forma preciosa, el cielo se nubló, la luz comenzó a parpadear y los bebés presentes intentaron sollozar antes que sus madres alarmadas les hicieran callar. El ambiente era denso, pero ya no eran niños y las diferencias podían ser arregladas.
- Nicolás acércate un momento porfavor.
- Dígame
Y ella por primera vez miró su ojos brillantes y pardos como cuando eran niños, nunca jugaron juntos pero ella podía ver sus ojos color rojos por la furia. Observó detenidamente sus pestañas largas y claras como observar una pequeña niña. Su perfecta nariz delgada y su rostro tosco como de varón italiano; sus labios no tan gruesos pero perfectos y color rosa por la mañana. Su barba perfectamente alineada y rubia, su cabellera larga como rockero de la edad moderna. Se imaginó recibiendo un abrazo de aquella figura varonil.
- ¿Me puedes decir que quieres? - señaló Nicolás con voz de hombre, que nunca ella había notado.
- Ambos sabemos lo que está pasando
- Te equivocas, no tengo idea, siempre he creído que eres un poco loca
- Que inmaduro, me refiero a la aventura entre mi mamá y tu papá.
- Pero eso es de hace años, teníamos como cinco, hay que olvidarlo
- Te equivocas mi hermano es hijo de tu padre, lo sé y lo afirmo.
- Bueno ya y que quieres que haga ya no vivo con ellos, no tengo nada que ver.
- ¿No me odias por eso? - Se atrevió a decir, temblorosa, con temor y ansiosa por recibir una respuesta
- Admito que antes lo hacía, pensaba que mi papá quería estar contigo por eso buscaba a tu mamá, pero ahora ya estamos grandes no tiene sentido, si ocurre algo es producto de nuestra imaginación
- Gracias
- De nada, me voy a seguir celebrando.
Y no pudo decirle nada más, esa respuesta tranquilizó su ser, era estúpido pensar que el odio existía aún, pero ¿por qué podía sentirlo? Seguía pensando sobre ello, y su vida se la pasó pensando en ello. Tenía 20 años y no entendía que ocurría, el revoltijo de sentimientos en su interior la hacía pensar "que maravilloso hombre es ese, mi primo, mi enemigo, el producto de una historia dolorosa".
- Hija, puedes venir a la casa tenemos que hablar. La llamó por teléfono su madre, con una voz triste.
- Que pasó mamá, cuéntame.
- Hija, es hora que sepas lo que hemos guardado para ti hace mucho tiempo.
- Pequeña mía, no nos odies por esto - le dijo con lágrimas en los ojos su padre, ese hombre perfecto que ella veía todos los días sonreír aunque las desgracias cruzaran la puerta de su fantasía.
- Hija, Hans no es tu padre, tú eres hija de otro hombre que conocí en mi juventud, un hombre que amé muchísimo pero que me dejó cuando tenías un año, ahí me casé con tu papá y esa es la imagen que hemos querido que tengas.
Sin palabras, sin expresión, sin entender, sin saber absolutamente nada, se encontraba sin identidad, pensando en un padre que no existe, pensando en un hermano que adoraba pero que no era de su sangre ni la de su hermoso padrastro. En cero estaba nuevamente, tal cual esa noche que vio a su madre con otro hombre besándose en la cocina, y en la billetera de ese hombre la foto de Nicolás.
Mamá ya no era lo poco que quedaba, ahora era simplemente nada, una fantasía, una ficción por la cual sentía compasión. Siempre diciéndole qué hacer, y ella siempre sin entender que hacía su madre.
Tomó sus cosas, les dio un beso en la frente, se marchó caminando por las calles oscuras, una noche fría por cierto, a su lado llegó su padre, sí su único padre perfecto. Caminaron en silencio hasta el puente, donde ella tomaría el bus que la llevaría a casa de sus tíos, sus otros padres.
- Pequeña, no me odies, siempre te he querido como mía.
- Papá, no interrumpiré mi cariño hacia ti, por las tonteras que comete mi mamá. Adiós, Te amo.
Subió al bus, olvidando todo aquello que dejó atrás, vacunándose contra toda mala suerte que podría llegar, pensó "si lo hago ahora, más adelante no tendré que hacerlo" y dejó su mente en blanco. En la parada número 24, subió aquél ser único e inconfundible aquél que su interior volteaba, aquél que le hacía sentir odio y amor a la vez, ternura y amargura al mismo tiempo y fue cuando comprendió... nunca lo había odiado, siempre fue amor u atracción irresistible. Estaba destinada, aunque no creía en el destino. No quería aceptarlo, eran familia o solían serlo. Lo deseaba, quería pasar la noche junto a sus ojos. No podía evitarlo, no pensaba en su padre, no pensaba en su hermano, no pensaba nada más que sus manos sobre su rostro; creía que el mundo se había detenido. Sacó su espejo miró su rostro y se vio por primera vez como era ella misma, delgada, pómulos rojizos, ojos celestes...¡Cómo confundirse! Jamás se había parecido a su padre. Ahora comprendía los comentarios, las burlas y la negación de la abuela.
- Hola mujer.
Miró a esa figura exquisita sobre el asiento, notó su sexy tatuaje y su cuerpo desarrollado.
- Hola hombre - mencionó, enamorada de algo que no existía, una relación de mutuo acuerdo para conquistar.
- Se te nota triste, me sentaré contigo.
- Voy a casa de Ana, ¿me acompañas?
- Claro, no dejaré que mi hermosa prima camine sola por la noche
- No soy tu prima, y gracias por lo de hermosa.
Fueron juntos charlando acerca del odio que podían sentir, él la miró detenidamente, todo su cuerpo observó, se detuvo en sus piernas alumbradas por la luna y desnudas bajo una minifalda. Por primera vez la encontraba atractiva, tal cual escuchaba a su padrastro mencionar el atractivo de esa señora con la que lo sorprendió en el cuarto. Le atraía esa imagen de mujer desprotegida, era la hora de cautivarla, era hermosa, simplemente hermosa.
Ambos se miraron con cierta curiosidad; con cierta pasión, tanta historia los unía, y ahora los separaba una distancia mínima, querían dar el siguiente paso.
- ¿Nos vemos mañana?
- Te estaré esperando, quiero seguir conversando sobre la abuela, son buenas historias.
- No dudes que llegaré ahí a ver tu tatuaje.
- Buenas noches.
Por un segundo se sintió en las nubes, parte de algo que no comprendía, algo que no tenía principio ni final, pero que estaba comenzando. Un amor ficticio, que no sabía si tenía duración pero sí sabía con certeza que desde siempre lo adoró, sin hablar sólo con miradas amaba su inmadurez, su desarrollo lentamente varonil, adoraba la pasión con la que defendía sus ideales. Simplemente, lo amaba; y todo lo vivido ese día era parte de un amor en tiempos ficticios.
Up
Bienvenido a mi pizarra. Cada noche ocurre algo nuevo, y estoy dispuesta a correr el riesgo de ser sorprendida describiéndolo.
jueves, 26 de mayo de 2011
lunes, 27 de diciembre de 2010
Hoy, mañana y siempre
En un mundo como el que existe hoy, una pequeña amiga plantó un árbol con la esperanza viva de que obtendría frutos sabrosos en el día de mañana.
-Me engañaron- fue lo que susurró, no tenía idea de que hablaba, una niña tan dulce no podía señalar tal atrocidad, pues yo me equivocaba, ya no era una niña era una adolescente desencantada con los pesares que nos da la vida, claro a veces nos castiga y nos hace caer, pero al mismo tiempo nos entrega rodilleras y un caso fuerte que nos suaviza el golpe.
"Nunca supe que ocurrió con Sofía, me gustaba observarla a través de la ventana cuando ella, con su cabello largo y de color rojo labial, jugaba en el patio trasero de su hermosa casa. No solía desordenar mucho, pues manejaba la imaginación de quien por allí pasara, con aliento fresco y manos limpias tomaba de rehén cualquier individuo que se le acercara; sabía muy bien como capturar una presa.
Me agradaba comentar con los vecinos, las travesuras que cometía, ellos la señalaban como extraña y taciturna, practicamente una niña con poderes sobrenaturales que no poseía muñecas ni tazas de té, sino que sólo cajas, tierra, trozos de madera y pasto.
Lo único que todos sabíamos de ella era que su padre, un hombre de mucho esfuerzo, realizaba muebles para el barrio que vendía en el mismo patio donde Sofía jugaba. No eran muebles normales, eran los más hermosos del mundo; con detalles lujosos por bajo precio; no era algo que agradara mucho a la señora Lopez pues el poco dinero que ganaban de las ventas, terminaba invertido en nuevos muebles que serían vendidos al mismo precio.
Me complacía ver todos los días como crecía cada día un poco más, pero me entristecía como su imaginación disminuía. Me iba haciendo más vieja cada vez que sofía cambiaba de lecturas educativas.
Un día, me saludó y pude sentir el tono de angustia en su voz, pregunté que le ocurría y desaté mares de llantos que no pude controlar, sus ojos quedaron secos de tanto enviar al exterior lágrimas. Nadie sabía lo que ocurría en ese instante, sólo veíamos como un sol de belleza deslumbrante se apagaba lentamente entre sollozos, y todos rogabamos porque tal tempestad acabara.
Le aconsejé que escribiera en un libro, todas sus penas y alegrías, y que por sobre todo volviera a jugar con su imaginación ya que hace años la vista desde mi ventana se notaba vacía. -Lo prometo- me dijo con entusiasmo incomparable, corrió desde mi jardín al de su madre (mujer encantadora) señalándome con el dedo índice, como si tuviera algo que ver en esa sonrisa bella que llevaba. Algo tuve que haber echo en mi otra vida como para estar ahora admirando la imaginación de una pequeña. ¡Que mares de objetos y criaturas tan maravillosas se esconden en esa pequeña cabeza! ¿Cómo lo sé? Cuando nació, su madre posaba su cuerpo en la cuna y lo trasladaba al patio, ahí juntas escuchaban las historias que Guillermo les narraba. A medida que fue creciendo, ese lugar se convirtió en su guarida, yo podía escuchar cómo creaba castillos que luego caballeros destruían, oía las historias que los perros atentamente imitaban oir para posteriormente lamer su cara con alegría en forma de agradecimiento.
Que lindos momento, pero ahora la tristeza se apoderó de su rostro, nada es igual.
Una mañana de abril, Sofía se acercó a mi puerta dejó un libro y se marchó. En él hermosas historias se narraban, años de travesías y aventuras que terminaron por absorver mi tiempo y espacio. La pequeña ahora era un joven empresaria llena de labores y tareas que había terminado una etapa de su vida y ahora se marchaba de la casa de sus padres, orgullosa y hermosa como siempre lo fue. La quise como a una hija, ella a mi como a una abuela distante.
En la última página de su pequeño libro anotó -Gracias por impulsar la creación de mi mundo, nunca es tarde para imaginar- frase que marcó mi estadía en ese barrio, pues no hay cosa más aburrida que estar siempre haciendo nada, y la imaginación es tan grande que a veces me canso de tanto practicar.
De todas estas observaciones, aprendí como vieja anciana, algo importante, no importa cuantas veces te caigas en el camino, no importa cuantas personas te esten observando detenidamente desde una ventana, no importa cuanta tristeza exprese tu rostro, lo que es relevante es que de todo lo no importante podamos sacar algo que sí importa, darle una sonrisa guardarlo y seguir adelante, al fin y al cabo ¿Quién dijo que esto sería fácil? La vida es cuesta arriba, pero la vista es maravillosa.
domingo, 27 de junio de 2010
Frío
Hace dos noches que no me deja dormir, es un malestar como ningún otro, un frío que más que congelado es triste, una sensación extraña que se apodera lentamente de cada trozo de mi cuerpo y no me deja pensar. Es algo así como la tristeza.
Este es un medio de rescate sicológico, donde mis manos no tienen necesidad de aceptar una orden sino que actúan sin indicación alguna; mis pies estan sin moverse y mis ojos clavados a la pantalla casi desorbitados se ven algo cómicos. Debería ahora mismo estar con un cuaderno pegado a mi rostro, y sin embargo estoy invirtiendo tiempo en esto, que lejos llegaré así no crees? Ni modo, cada uno es lo que puede ser y lo que quiere ser, por el momento soy lo que puedo.
No creo que todo sea malo ni menos fúnebre, pero si entiendo que todos tenemos un día en que nada nos resulta, un día oscuro de esos en los que si te hablan, muerdes. Bueno, este no es mi día aunque ha sido de los mejores, algo aquí no anda bien, la máquina se ha descompuesto pero el técnico no puede hallar un repuesto porque ni él ni la máquina saben lo que pasa.
Busco si es que hay una canción, un poema, una imagen, una película, una novela, un comics, un programa, un paisaje o un comentarista que pueda expresar estos enigmas pero adivina, NADA. Cómo saber si soy esto o soy otra cosa? Tantas preguntas y tan pocas respuestas, y no es DIOS quien tiene la culpa, él nos entrega las respuesta y los caminos, somos nosotros los que no sabemos bien hacia donde mirar y siempre pero SIEMPRE tomamos el camino incorrecto y a medida del andar encontramos un error que nos hace desviarnos y seguir por el camino que sí era. Escuché una vez una historia que hablaba de la tortuga y el oso.
La tortuga no sabía el camino que daba al lago pero el oso sí, y la pequeña preguntó :
- Señor oso, ¿puede mostrarme el camino correcto al lago? Debo tomar rápido el agua y venderla a mis vecinos, los ingenuos compran al precio que se les venda.
- Tortuga - dijo el viejo oso fumando de su pipa - existen dos caminos y yo te diré cuál es, pero debes prometer que si te encuentras algo de valor volverás aquí y lo entregarás.
- Claro, dígame cuál es.
El señor oso señaló el camino más oscuro y tenebroso, de donde salían arañas y murciélagos. La tortuga sin vacilar tomó aquél camino, lentamente iba atravesando pantanos, caminó doce horas sin hallar el lago cuando de un árbol saltó una ardilla.
- Tortuga, vendo sopas y manjares al precio de una parte de tu caparazón.
- Estás loco es un precio muy alto, prefiero morir de hambre.
- Pues te lo pierdes.
- Esta bien, no me queda otra.
Aceptó tal precio perdiendo un trozo de sí misma. Siguió su camino jadeando y apenas arrastrando los pies. Llegó al lago toda sucia y sedienta, bebió cuanta agua pudo y guardó el resto para comercializarla. Volvió por el otro camino el bonito, verde y floral.
Fue tan aburrido que se sentó a descansar y a pensar en lo que el señor oso le había comentado.
Al llegar donde su viejo conocido, entablaron una conversación.
- Encontraste algo no puedes mentirme.
- Oso, no me encontré nada me haces perder el tiempo.
- Piensa un poco.
- Eso hago...
- Estoy seguro que una ardilla te hizo razonar.
Entonces la tortuga entendió todo, lo que había encontrado de valor era su propia experiencia, ella vendía el agua a un precio imposible, y a ella le vendían la comida a un precio muy alto, aún así tuvo que aceptar para sobrevivir pero nunca había pensado en aquello... Agora debía devolver aquel consejo.
- Señor oso lo entendí, debo ser más generosa con el agua.
- Bien, lo entendiste puedes marchar.
Eso es resumen.
Buscaré mi esencia en el camino correcto, tal vz pueda encontrar ese consejo que me hará caminar por vías de calma.
Este es un medio de rescate sicológico, donde mis manos no tienen necesidad de aceptar una orden sino que actúan sin indicación alguna; mis pies estan sin moverse y mis ojos clavados a la pantalla casi desorbitados se ven algo cómicos. Debería ahora mismo estar con un cuaderno pegado a mi rostro, y sin embargo estoy invirtiendo tiempo en esto, que lejos llegaré así no crees? Ni modo, cada uno es lo que puede ser y lo que quiere ser, por el momento soy lo que puedo.
No creo que todo sea malo ni menos fúnebre, pero si entiendo que todos tenemos un día en que nada nos resulta, un día oscuro de esos en los que si te hablan, muerdes. Bueno, este no es mi día aunque ha sido de los mejores, algo aquí no anda bien, la máquina se ha descompuesto pero el técnico no puede hallar un repuesto porque ni él ni la máquina saben lo que pasa.
Busco si es que hay una canción, un poema, una imagen, una película, una novela, un comics, un programa, un paisaje o un comentarista que pueda expresar estos enigmas pero adivina, NADA. Cómo saber si soy esto o soy otra cosa? Tantas preguntas y tan pocas respuestas, y no es DIOS quien tiene la culpa, él nos entrega las respuesta y los caminos, somos nosotros los que no sabemos bien hacia donde mirar y siempre pero SIEMPRE tomamos el camino incorrecto y a medida del andar encontramos un error que nos hace desviarnos y seguir por el camino que sí era. Escuché una vez una historia que hablaba de la tortuga y el oso.
La tortuga no sabía el camino que daba al lago pero el oso sí, y la pequeña preguntó :
- Señor oso, ¿puede mostrarme el camino correcto al lago? Debo tomar rápido el agua y venderla a mis vecinos, los ingenuos compran al precio que se les venda.
- Tortuga - dijo el viejo oso fumando de su pipa - existen dos caminos y yo te diré cuál es, pero debes prometer que si te encuentras algo de valor volverás aquí y lo entregarás.
- Claro, dígame cuál es.
El señor oso señaló el camino más oscuro y tenebroso, de donde salían arañas y murciélagos. La tortuga sin vacilar tomó aquél camino, lentamente iba atravesando pantanos, caminó doce horas sin hallar el lago cuando de un árbol saltó una ardilla.
- Tortuga, vendo sopas y manjares al precio de una parte de tu caparazón.
- Estás loco es un precio muy alto, prefiero morir de hambre.
- Pues te lo pierdes.
- Esta bien, no me queda otra.
Aceptó tal precio perdiendo un trozo de sí misma. Siguió su camino jadeando y apenas arrastrando los pies. Llegó al lago toda sucia y sedienta, bebió cuanta agua pudo y guardó el resto para comercializarla. Volvió por el otro camino el bonito, verde y floral.
Fue tan aburrido que se sentó a descansar y a pensar en lo que el señor oso le había comentado.
Al llegar donde su viejo conocido, entablaron una conversación.
- Encontraste algo no puedes mentirme.
- Oso, no me encontré nada me haces perder el tiempo.
- Piensa un poco.
- Eso hago...
- Estoy seguro que una ardilla te hizo razonar.
Entonces la tortuga entendió todo, lo que había encontrado de valor era su propia experiencia, ella vendía el agua a un precio imposible, y a ella le vendían la comida a un precio muy alto, aún así tuvo que aceptar para sobrevivir pero nunca había pensado en aquello... Agora debía devolver aquel consejo.
- Señor oso lo entendí, debo ser más generosa con el agua.
- Bien, lo entendiste puedes marchar.
Eso es resumen.
Buscaré mi esencia en el camino correcto, tal vz pueda encontrar ese consejo que me hará caminar por vías de calma.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Hoy...
Hace tiempo que no paso por aquí y que nadie lo hace. Hay mundo allá afuera sabías? ...
Creo que todo ha cambiado, tanto en mi mundo como en el tuyo; ya nada sigue igual y todo se ha tranformado, las calles son distintas, los perros, la gente, el olor...¡Es un aroma fuera de lo común! Cuando solía oler todo como rosas era un mundo perfecto, armónico y sutil ahora sin embargo, es simplemente el olor de la realidad el olor a ciudad, el olor a gente atrasada el aroma de comida rápida. Creo que esa es nuestra imagen, la imagen de comida instantánea, nos preparamos estamos a punto, salimos somos presa de alguien o algo y luego volvemos a ser nada a un principio, a una "cosa" que fue pero ya no es. Esa es la rutina creo, esa palabra me da escalofríos.
A veces suelo pensar que todo cuanto vivimos es un closet. Las experiencias son grandes roperos donde cada recuerdo de aquella se va almacenando, cuando estamos bien sacamos nuestra mejor ropa o tenida, cuando son momentos tristes buscamos lo más básico, oscuro y fúnebre llamando a nuestra mente esos recuerdos casi olvidados guardados en ese gran pensar, llamado para mi, "closet". Hoy mi closet tiene poca ropa, ya casi no tengo recuerdos he olvidado ese chaleco tan bonito que usaba cuando me sentía feliz, he botado playeras y gorros, me he quedado con lo puesto y una que otra pilcha más eso me hace ponerme triste.
Hoy todo ha cambiado, tus ojos, mis ojos. Ya no me miras como antes, veo tu mirada más alegre y satisfecha pero no cuando me mira, sino cuando mira el horizonte, estás como lucero en media noche, radiante. A un día de esperar eso tanto hablado y como si nada, tu tranquilidad me impresiona.
No es válido en este momento arrepentirse de no haber echo aquello o lo otro, ahora hay que actuar y relajarse. El mundo ha cambiado y sin saber cómo nosotros con él. Nada es igual a como era, y si bien dicen que todo pasado fue mejor, ¿sabes si ahora es mejor que antes? Yo al menos no lo sé. Tanto esperar y aquí estamos, ambos con la misma incertidumbre de aquellos días, pero ahora más viejos y más sabios, eso creo.
No tengo por donde empezar a saciar esta alma ciega de sentimientos, esta alma que responde sola a sus propias preguntas sin consultar un consejero que pueda ayudarle, sola sin mirar el pasado, sola como lashojas de otoños pegadas al zapato de un caminante. Tu y yo sintiendonos solos en medio de tanta gente, sin tener en quien refugiarnos, buscamos el calor del otro, según nosotros mismos, el propio.
Mariposas suben por árbol hasta llegar al cielo con sus alas, los gatos persiguen sus colas sabiendo que jamás la atraparán y comerán, siguen intentando sin cansancio.
Hoy es el vivir, y seguiremos cambiando hasta ya no reconocernos, buscaremos un nuevo punto en la lejanía y caminaremos hasta ya no saber por qué pero es mejor así, ¿qué es la vida sin aventuras? Lo que estamos viviendo hoy, RUTINA.
Creo que todo ha cambiado, tanto en mi mundo como en el tuyo; ya nada sigue igual y todo se ha tranformado, las calles son distintas, los perros, la gente, el olor...¡Es un aroma fuera de lo común! Cuando solía oler todo como rosas era un mundo perfecto, armónico y sutil ahora sin embargo, es simplemente el olor de la realidad el olor a ciudad, el olor a gente atrasada el aroma de comida rápida. Creo que esa es nuestra imagen, la imagen de comida instantánea, nos preparamos estamos a punto, salimos somos presa de alguien o algo y luego volvemos a ser nada a un principio, a una "cosa" que fue pero ya no es. Esa es la rutina creo, esa palabra me da escalofríos.
A veces suelo pensar que todo cuanto vivimos es un closet. Las experiencias son grandes roperos donde cada recuerdo de aquella se va almacenando, cuando estamos bien sacamos nuestra mejor ropa o tenida, cuando son momentos tristes buscamos lo más básico, oscuro y fúnebre llamando a nuestra mente esos recuerdos casi olvidados guardados en ese gran pensar, llamado para mi, "closet". Hoy mi closet tiene poca ropa, ya casi no tengo recuerdos he olvidado ese chaleco tan bonito que usaba cuando me sentía feliz, he botado playeras y gorros, me he quedado con lo puesto y una que otra pilcha más eso me hace ponerme triste.
Hoy todo ha cambiado, tus ojos, mis ojos. Ya no me miras como antes, veo tu mirada más alegre y satisfecha pero no cuando me mira, sino cuando mira el horizonte, estás como lucero en media noche, radiante. A un día de esperar eso tanto hablado y como si nada, tu tranquilidad me impresiona.
No es válido en este momento arrepentirse de no haber echo aquello o lo otro, ahora hay que actuar y relajarse. El mundo ha cambiado y sin saber cómo nosotros con él. Nada es igual a como era, y si bien dicen que todo pasado fue mejor, ¿sabes si ahora es mejor que antes? Yo al menos no lo sé. Tanto esperar y aquí estamos, ambos con la misma incertidumbre de aquellos días, pero ahora más viejos y más sabios, eso creo.
No tengo por donde empezar a saciar esta alma ciega de sentimientos, esta alma que responde sola a sus propias preguntas sin consultar un consejero que pueda ayudarle, sola sin mirar el pasado, sola como lashojas de otoños pegadas al zapato de un caminante. Tu y yo sintiendonos solos en medio de tanta gente, sin tener en quien refugiarnos, buscamos el calor del otro, según nosotros mismos, el propio.
Mariposas suben por árbol hasta llegar al cielo con sus alas, los gatos persiguen sus colas sabiendo que jamás la atraparán y comerán, siguen intentando sin cansancio.
Hoy es el vivir, y seguiremos cambiando hasta ya no reconocernos, buscaremos un nuevo punto en la lejanía y caminaremos hasta ya no saber por qué pero es mejor así, ¿qué es la vida sin aventuras? Lo que estamos viviendo hoy, RUTINA.
domingo, 20 de diciembre de 2009
un ( )
Hoy no seguiré la historia de Philip pues necesito escribir otras cosas.
Esa presión sobre los hombros duele, se esta clavando como una espina de rosal en cada dedo y tendón de mi cuerpo, me está consumiendo. Señor Padre dije más de alguna vez ayúdame, pero creo que tenían razón cuando decían: Dios ayuda al que se ayuda, & yo no lo hice.
No se acaba el mundo, no saldrá un dragón del cielo, ni menos caerá un cometa a acabar con la vida terrestre, pero sí se acaba una etapa para dar paso a otra más importante y crucial aún. Es fácil, los sicológos señalan: Tranquilidad, evitar la ansiedad; es básico decirlo, complejo practicarlo.
Resfrío, cansancio, ansiedad, tristeza, nostalgia, envidia, arrepentimiento. Como dicen en la tv: ¿Alguna vez has tenido ganas de mandarlo todo a la cresta? Sí, ahora. ¿Cómo puede una cosa tan pequeña afectar tanto en tu vida personal? Hasta depresión puede ser, ni Dios quiera alguna vez tenga que caer en eso. Es ahora cuando uno se cuestiona ciertas cosas, esas cosas que te preguntaste durante un año pero no supiste responderlas ... creo que la suerte ya esta echada, las palabras ya no sirven y los consuelos sobran. Suerte a todos.
Esa presión sobre los hombros duele, se esta clavando como una espina de rosal en cada dedo y tendón de mi cuerpo, me está consumiendo. Señor Padre dije más de alguna vez ayúdame, pero creo que tenían razón cuando decían: Dios ayuda al que se ayuda, & yo no lo hice.
No se acaba el mundo, no saldrá un dragón del cielo, ni menos caerá un cometa a acabar con la vida terrestre, pero sí se acaba una etapa para dar paso a otra más importante y crucial aún. Es fácil, los sicológos señalan: Tranquilidad, evitar la ansiedad; es básico decirlo, complejo practicarlo.
Resfrío, cansancio, ansiedad, tristeza, nostalgia, envidia, arrepentimiento. Como dicen en la tv: ¿Alguna vez has tenido ganas de mandarlo todo a la cresta? Sí, ahora. ¿Cómo puede una cosa tan pequeña afectar tanto en tu vida personal? Hasta depresión puede ser, ni Dios quiera alguna vez tenga que caer en eso. Es ahora cuando uno se cuestiona ciertas cosas, esas cosas que te preguntaste durante un año pero no supiste responderlas ... creo que la suerte ya esta echada, las palabras ya no sirven y los consuelos sobran. Suerte a todos.
jueves, 17 de diciembre de 2009
Philip: una historia difícil de comprender. Parte II

La princesa al ver a su enamorado en pleno cemento, corrió en busca de El Médico de Pacotilla, el médico más prestigioso del Reino. La Señora Del Bolso Verde corrió al verse involucrada en tal brutal crimen, pero como dicen por ahí "todo castigo llega en un momento inesperado", ella recibió el suyo; corriendo de vuelta a casa, las papas que le habían sido obsequiadas por El Costurero terminaron el boca de Las Vacas las que las deboraron en un segundo, siendo así de realista.
El Ejército Rudo Real marchando como nobles, entró en el local de El Herrero brutalmente, pero ésta ya no estaba porque se había enterado de la farsa, y sangrando escapó.
El cocinero entró en la habitación de La Reina llevándole la comida diaria, pero ella con los nervios de punta, lanzó la comida por la ventana, El cocinero muy enojado, golpeó a La Reina y ésta suavemente posó su cabeza en la cama quedando inconsciente. El hombre al ver tal acto, aprovechándose de la locura colectiva del Reino, comenzó a dar vueltas y a gritar : <
En otro punto del Reino, El Esquimal se peleaba a muerte con Un Caballo de Caballero , éste con espada y El Esquimal con lanzas de madera, que cosas más locas pero reales.
Mientras tanto, en la Iglesia Real, Los sacerdotes discutían el cómo la comunidad había caído en tal locura después de que un herrero cometiera un simple error, simplemente estaban todos locos.
El fragmento de lo que había ocurrido para Philip era demasiado aburrido es por eso que se sentó a esperar buevas respuestas.
Ahora nos enfocaremos a averiguar quién diablos es Philip...pues éste es...
Continuará
sábado, 12 de diciembre de 2009
Philip: una historia difícil de comprender. Parte I

Philip vive en las sombras y en la luz, él te sigue.
Bajo el sol naciente de la montaña alta, la señora del bolso verde disfruta de su jugo de frutas recién comprado, piensa en qué diablos hacer de almuerzo, por allí pasaba El costurero quien llevaba en su mano una bolsa de papas pequeñas que regaló a la señora que posaba sus faldas a los pies del alto monte; ahora ella tendría qué cocinar.
El herrero, fabricando espadas gruesas para el Rey, cortó su mano cruelmente, la que de inmediato comenzó a sangrar; por allí pasaba Noris el Caballero y al oír los gritos desesperados del manco acudió en su ayuda, pero al creer que se trataba de un animal acorralado entre las manos del pobre señor tomó su espada y por equivocación cortó la otra mano de El Herrero. Que triste situación tuvo que observar El pobre hombre Rico que en ese instante compraba herraduras para su Caballo Blanco. Aquel hombre quedó anonadado con aquella escena, tomó su Caballo Blanco y galopó al palacio Real informando en seguida al Primer Encargado de Correspondencia Real que luego avisó al Informante Principal de la Realeza, quien con mucha paciencia para recordar el mensaje dio el aviso al Cartero Número Uno del Rey quien corriendo a la ventana de la princesa gritó un Te amo luego aprovechando la euforia, corrió hacia los Guardias Reales a quienes les informó su condición Real y les obligó a abrir la puerta principal, la que chilló desenfrenadamente despertando a cual rata dormía dentro del Palacio Real. Llegando al lugar del Rey le comunicó: <<"Su alteza, hemos recibido mensajes de un Pobre Hombre Rico que por la calle principal pasaba, ha dicho que ha visto dentro de una tienda a dos hombres violando las leyes, han estado asesinando animales y asandolos a fuego lento, se los comen y luego van por mas, uno de ellos es Noris el Caballero y el otro resulta ser El Herrero, su Alteza esperamos instrucciones de procedimiento".>> El Rey desconcertado, envío al Ejército Rudo Real en busca de esos hombres rebeldes que no acataban las reglas reales.
Mientras tanto, por los alrededores La Princesa escapaba desde su ventana cayendo a los brazos del Cartero Número Uno del Rey quien entusiasmado se aprovechaba de la pureza de la joven tocando partes que no se debían, pero era inevitable si traía sus tobillos al aire. Escaparon silenciosamente mientras el Ejército Rudo Real perdía valioso tiempo formándose para salir.
La señora del bolso verde vio aquella escena y alarmada tomó una de sus papas & se la lanzó al Cartero Número Uno del Rey acertándole en plena cabezota, éste cayó cual saco de plomo al suelo de pavimento.
Continuará
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)