sábado, 20 de junio de 2009

Lo que quiere decir.

Sonia sentada frente a ese cuadro pasa horas y horas, imagina & grita de tanta emoción.
En un par de segundos toda la habitación se mueve. Rápidamente Antonio, Ana & Vanesa están volando por la habitación, desfigurados & violentamente maltratados, Anastasia, a parecer de Sonia, una vieja gorda & fea, está a punto de caer del noveno piso. Todo se mueve bruscamente. Ella tranquilamente mueve su mano derecha con ademán de despedirse. Vuelve a mirar & todo esta en orden, Antonio sigue tratando de descifrar el puzzle que encontró hace cuatro meses; estaba tirado bajo la cama y lo encontró por casualidad fue muy jocoso ver su cara de satisfacción en aquel momento.

Sonia volvió a mirar el cuadro, & de pronto el cielo era verde y el pasto azul, por las calles circulaban animales que hablaban un extraño idioma, creyó oír un elefante decir: <> & una cebra responder: <<wuokalistesk dey toh joguarfe>> ella era parte de una loca conversación. Todo desapareció otra vez. Estaba ella & sus acompañantes ahí, volvió a su rutina, miró el cuadro & río.

La habitación tenía una estufa & dos mesas de ajedrez, una ventana que daba a la calle principal & unos cuadros de la antigüedad. Ana juega con muñecas de porcelana que van a París a visitar a sus abuelas pero en pleno vuelo se enamoran de un muñequito interpretado por el oso de esponja vieja que Vanessa había tirado el mes anterior cuando encontró dentro de él la foto de su madre. Ambas separas por historias diferentes pero unidas por la genética, que lástima que no supieran que son hermanas sólo hasta el día de su muerte. Sonia miró el cuadro detenidamente, encontró algo que no había visto, la firma del pintor. En ese instante una nube rosa cubrió toda la habitación, & todos aparecieron vestidos del Renacimiento, con vestidos largos & lujosos las damas & con pantalones ensanchados los varones. Estaban en una especie de tienda tarotista haciendo fila para algo que no tenía idea. Un dragón aparece & se los come a todos. Nuevamente estaba allí mirando a su alrededor tímida, pavorosa & exaltada. Sus sentimientos eran otra vez escasos, ya no había nada que hacer que resignarse a la soledad del hogar de ancianos, Anastasia, la enfermera venía otra vez a entregar las medicinas & ella, otra vez gritaba por no querer tomárselas. Antonio, Ana & Vanessa la miraban con los ojos humedecidos por la edad, se apiadaban de ella.¿Cómo será posible que sus propios hijos la hayan abandonado ahí con pretexto de un chequeo médico, & que la hayan echo pasar por loca sólo para cobrar una herencia? ¿Cómo es posible que una escritora terminara cayendo en sus cuentos? La enfermera le habla tiernamente al oído & Sonia cede a tomar la medicina. Ahora se da cuenta que ese cuadro era ella misma, una foto de su niñez, sale ella & su madre en los columpios de la plaza 14, ambas lucen jóvenes y bellas, de pronto, por la ventana su madre la saluda, se ve triste, llora. Sonia corre a la ventana & escucha como su madre llora, & le invita a bajar. Ella accede, <<Un pie Sonia, luego el otro>> Vanessa & Ana también quieren jugar. Antonio sin embargo, se queda mirándolas & se despide de las tres, Vanessa le pregunta a Ana si vivió en Madrid a los 3 años, Ana responde que sí. "Somos Hermanitas amiguita" dice dulcemente Vanessa mientras abraza a su hermana lentamente, pues la edad no les ayuda mucho.
Sonia quiere volar, siente su pelo al viento, el susurro de un aire puro acariciando su rostro, sus piernas arrugadas por la edad tambalean en la ventana, sus ojos han dejado de mirar, ya no ve nada, en realidad nunca lo hizo. No conoció la habitación, cuando llegó ya había perdido la vista. Abrió silenciosamente los brazos, respiró & ...voló. Ese abismo era tan satisfactorio, el frío cálido de una noche gris, su grito ahogado & sus manos congeladas ya no se sentirían más. Falleció.

Vanessa & Ana de la mano, juntas como no pudieron estar en vida, separadas por diferencias políticas de una época guerrera, se lanzaron por la misma ventana de donde su amiga se lanzó. Tres despedidas en una noche. & A mano derecha el cuadro que Sonia miraba, exactamente como ella pensaba, ella misma sentada junto a su madre balanceándose en la plaza ambas con mirada joven ansiando la llegada de tiempos mejores.

La paz reina en la habitación Antonio extraña a sus amigas, pero acaba de olvidar si estuvieron ahí o si ya no están, sólo mira el puzzle y vuelve a escribir una palabra que borró, ni recuerda si es la misma, pero es mejor así, vivir olvidando.


Que la imaginación no te detenga, y que los susurros no te asusten, un mundo mejor te espera, más allá de tus palabras.

viernes, 5 de junio de 2009

Cuatro Paredes: no es una tipica historia de amor.




- Te Quiero como a nadie.

- Si lo sé. ¿Pues nadie existe?

- No.

- Entonces... me quieres porque no hay otro existente.

- Dejalo así, sólo te quiero.


Actuar, un deseo que sube por las piernas y te hace tambalear de emoción. Si actuamos una vez, toda la vida podremos hacerlo.


- ¿Me sigues?
- Creo que esta vez no.

- Joaquina Marcela, dale vamos.

- No, basta.

- Andrea no me hagas esto.

- Basta porfavor no te das cuenta que por eso nada de esto tiene sentido.

- No, no recuerdo solía gustarte estas actuaciones.

- Pues ya no.

- Se acabó.

-Sí.

-Hasta pronto mi muñequita escénica.

- Adiós.


Sentada frente a la ventana solíamos mirar el atardecer pensando en un nuevo guión que juntos escribiríamos, una simple pantalla de lo que realmente queríamos hacer. Nuestras manos se juntaban & soñábamos despiertos en el umbral del faro mal parado de la calle. ¡Qué recuerdos!

- ¿Quieres comer algo?
- Bueno vida, sólo si antes me actúas la parte de Julieta.

- Pero es tarde & ese guión dura una eternidad.

- Esta bien, pero ... ¿Cómo dejar este faro tan especial?

- No lo dejemos quedémonos.

Muchas noches nos quedamos charlando bajo las estrellas, explorando el mundo con el poder de nuestras mentes. Que había más allá nadie lo sabía, pero yo & él ya habíamos explorado hasta lo más mínimos rincones del universo, constelaciones, galaxias, todo. Era un amor, algo así como amar la luna, donde sabes que cada noche junto a ella se transforma en mágica, y cada suspiro llega al cielo & una estrella fugaz se posa en tu pupila. Un amor dulcemente entristecido por una rutina conocida, ya no sabíamos si era actuación o realidad, siempre fingiendo algo que estaba fuera de los límites. Ya sabía todas sus respuestas, sólo me desconcerté la vez que me dijo que todo acabó.


Fui cayendo en una especie de locura por conocer lo que desconocido, descubriendo un mundo, raramente dentro de mis cuatro paredes, me dormía temprano & era lo más mágico & maravilloso que jamás había echo, dormir en casa temprano. No sentí pena por él, sabía que estaríamos bien. Un día llegué del teatro sin ganas de comer & me senté a respirar. Miré la pared blanca del costado oeste de la casa, esa pared donde esta el cuadro de mi abuela, esa señora cejuda que suele regañarme por cada cosa que hago & dejo de hacer, miré detenidamente sus ojos, ¡Qué ojos más expresivos! eran igual a los míos. Intenté hablarle al cuadro como solía hacerlo con él, pero fue inútil, no recibí respuesta, pareciera que todo lo mío se divorció de mí & se fue con él. Miré tanto tiempo aquella pared, que pensé estar cayendo en una tercera dimensión, que loco ya estoy hablando como él. Me habló.

- ¿Estás?

- eeem... ¿Tú?

- No, soy tú soy yo.

- Tonterías.

Me dormí, eso había sido muy raro. En la mañana me levanté a dejarle su agua respectiva a cada planta, casi había olvidado lo de la noche anterior, hasta que decidí sacar el cuadro, me estaba espantando.

- Señora abuela, lo siento usted me asusta.

- El miedo es sicológico.

- No escucho, soy de palo.

- Mentira, a menos que seas como pinocho moderno.

Eso no era real, la pared hablaba conmigo, en esos momentos deseaba que estuviera él, pues me espantaba el miedo & me regalaba caricias reconfortantes que hacían de mi mundo, un mundo bucólico.


- ¡Rayos! Este pollo huele a quemado - quemé el único pollo de la semana pensando en hacer experimentos gastronómicos.

- Eso te pasó por intentar quemar animales.

- Ya basta voz estúpida.

- No he dicho nada estúpido hoy.

- Iré a dormir, si sigues aquí mañana voy al sicólogo.


Lo llamé, sí a él.

- Escucho voces en mi casa ¿es normal?

- Mira...intenta no hablar en voz alta quizás eso soluciona todo, el eco y la mente nos engañan.

- Gracias creo que es el cansancio.

- Mira lo siento estoy ocupado adiós.

- Disculpa, adiós.


Fue frío pero eso me dio a entender que su amistad no la recuperaré. Bueno, pasaron días & empecé conversaciones con esa voz que aparecía en todas mis paredes, pasé noches enteras frente a la pared donde antes me miraba la abuela, & me entretuve pensando en que mi locura sabía a realidad. Me gustaba, me atraía.

- Hola ¿Estás? - parecía loca, pero debía comprobar si cada promesa echa por aquella voz era verdadera.

-Sí, siempre. Sabes que siempre estaré aquí.

- Gracias, hoy no fue un buen día.

-Te lo haré mejor entonces.

-No entiendo.

- Mejor así, sólo quiero decirte que no puedo quedarme esta noche a contarte un cuento. Quiero que duermas.

- Te necesito sea quien seas.

-No, sólo necesitas de ti misma.


Me fui enamorando de una voz ficticia, de esas caricias invisibles, de una voz grave de hombre majestral, de un príncipe sin trono al que aspirar. Era imposible, ya no salía de casa, escuchaba su voz & mi cuerpo se alborotaba, le puso alas a mi vida. Poco a poco me consumía, todas las noches me hablaba & yo me internaba en sus palabras, soñaba estando con los cinco sentidos alerta. Mi vecina comenzó a preocuparse & empezó a visitarme a diario, no hallaba el mejor momento para correrla, pues mi locura no hablaba a extraños.

- Se fue sal porfavor.

- Aquí estoy, necesitaba escucharte pequeña mujer.

- Necesito un abrazo.

- te lo daría si no fuera porque no existo.

- Si lo sé.

- Mujer, creo que me estas volviendo loco, como mi locura por amar a una luna.

- Quería decir lo mismo.

- Te estoy amando dulce voz oculta bajo cuatro paredes.

- Yo ya te amo.

- ¿Qué hacemos mi Julieta oculta, mi llanura, naturaleza más pura?

- ¿Tu Julieta?

- Eso no debió salir de mi boca.

- Eres tú.

- Sí.


Todo el tiempo fue él, detrás de mis paredes hablándome de amores, me volví a enamorar sólo de su voz, fue una actuación más. Pero ahora, si quería continuar su juego.