lunes, 27 de diciembre de 2010

Hoy, mañana y siempre

En un mundo como el que existe hoy, una pequeña amiga plantó un árbol con la esperanza viva de que obtendría frutos sabrosos en el día de mañana.

"Nunca supe que ocurrió con Sofía, me gustaba observarla a través de la ventana cuando ella, con su cabello largo y de color rojo labial, jugaba en el patio trasero de su hermosa casa. No solía desordenar mucho, pues manejaba la imaginación de quien por allí pasara, con aliento fresco y manos limpias tomaba de rehén cualquier individuo que se le acercara; sabía muy bien como capturar una presa.

Me agradaba comentar con los vecinos, las travesuras que cometía, ellos la señalaban como extraña y taciturna, practicamente una niña con poderes sobrenaturales que no poseía muñecas ni tazas de té, sino que sólo cajas, tierra, trozos de madera y pasto.
Lo único que todos sabíamos de ella era que su padre, un hombre de mucho esfuerzo, realizaba muebles para el barrio que vendía en el mismo patio donde Sofía jugaba. No eran muebles normales, eran los más hermosos del mundo; con detalles lujosos por bajo precio; no era algo que agradara mucho a la señora Lopez pues el poco dinero que ganaban de las ventas, terminaba invertido en nuevos muebles que serían vendidos al mismo precio.
Me complacía ver todos los días como crecía cada día un poco más, pero me entristecía como su imaginación disminuía. Me iba haciendo más vieja cada vez que sofía cambiaba de lecturas educativas.

Un día, me saludó y pude sentir el tono de angustia en su voz, pregunté que le ocurría y desaté mares de llantos que no pude controlar, sus ojos quedaron secos de tanto enviar al exterior lágrimas. Nadie sabía lo que ocurría en ese instante, sólo veíamos como un sol de belleza deslumbrante se apagaba lentamente entre sollozos, y todos rogabamos porque tal tempestad acabara.
-Me engañaron- fue lo que susurró, no tenía idea de que hablaba, una niña tan dulce no podía señalar tal atrocidad, pues yo me equivocaba, ya no era una niña era una adolescente desencantada con los pesares que nos da la vida, claro a veces nos castiga y nos hace caer, pero al mismo tiempo nos entrega rodilleras y un caso fuerte que nos suaviza el golpe.
Le aconsejé que escribiera en un libro, todas sus penas y alegrías, y que por sobre todo volviera a jugar con su imaginación ya que hace años la vista desde mi ventana se notaba vacía. -Lo prometo- me dijo con entusiasmo incomparable, corrió desde mi jardín al de su madre (mujer encantadora) señalándome con el dedo índice, como si tuviera algo que ver en esa sonrisa bella que llevaba. Algo tuve que haber echo en mi otra vida como para estar ahora admirando la imaginación de una pequeña. ¡Que mares de objetos y criaturas tan maravillosas se esconden en esa pequeña cabeza! ¿Cómo lo sé? Cuando nació, su madre posaba su cuerpo en la cuna y lo trasladaba al patio, ahí juntas escuchaban las historias que Guillermo les narraba. A medida que fue creciendo, ese lugar se convirtió en su guarida, yo podía escuchar cómo creaba castillos que luego caballeros destruían, oía las historias que los perros atentamente imitaban oir para posteriormente lamer su cara con alegría en forma de agradecimiento.
Que lindos momento, pero ahora la tristeza se apoderó de su rostro, nada es igual.
Una mañana de abril, Sofía se acercó a mi puerta dejó un libro y se marchó. En él hermosas historias se narraban, años de travesías y aventuras que terminaron por absorver mi tiempo y espacio. La pequeña ahora era un joven empresaria llena de labores y tareas que había terminado una etapa de su vida y ahora se marchaba de la casa de sus padres, orgullosa y hermosa como siempre lo fue. La quise como a una hija, ella a mi como a una abuela distante.
En la última página de su pequeño libro anotó -Gracias por impulsar la creación de mi mundo, nunca es tarde para imaginar- frase que marcó mi estadía en ese barrio, pues no hay cosa más aburrida que estar siempre haciendo nada, y la imaginación es tan grande que a veces me canso de tanto practicar.
De todas estas observaciones, aprendí como vieja anciana, algo importante, no importa cuantas veces te caigas en el camino, no importa cuantas personas te esten observando detenidamente desde una ventana, no importa cuanta tristeza exprese tu rostro, lo que es relevante es que de todo lo no importante podamos sacar algo que sí importa, darle una sonrisa guardarlo y seguir adelante, al fin y al cabo ¿Quién dijo que esto sería fácil? La vida es cuesta arriba, pero la vista es maravillosa.

domingo, 27 de junio de 2010

Frío

Hace dos noches que no me deja dormir, es un malestar como ningún otro, un frío que más que congelado es triste, una sensación extraña que se apodera lentamente de cada trozo de mi cuerpo y no me deja pensar. Es algo así como la tristeza.

Este es un medio de rescate sicológico, donde mis manos no tienen necesidad de aceptar una orden sino que actúan sin indicación alguna; mis pies estan sin moverse y mis ojos clavados a la pantalla casi desorbitados se ven algo cómicos. Debería ahora mismo estar con un cuaderno pegado a mi rostro, y sin embargo estoy invirtiendo tiempo en esto, que lejos llegaré así no crees? Ni modo, cada uno es lo que puede ser y lo que quiere ser, por el momento soy lo que puedo.

No creo que todo sea malo ni menos fúnebre, pero si entiendo que todos tenemos un día en que nada nos resulta, un día oscuro de esos en los que si te hablan, muerdes. Bueno, este no es mi día aunque ha sido de los mejores, algo aquí no anda bien, la máquina se ha descompuesto pero el técnico no puede hallar un repuesto porque ni él ni la máquina saben lo que pasa.

Busco si es que hay una canción, un poema, una imagen, una película, una novela, un comics, un programa, un paisaje o un comentarista que pueda expresar estos enigmas pero adivina, NADA. Cómo saber si soy esto o soy otra cosa? Tantas preguntas y tan pocas respuestas, y no es DIOS quien tiene la culpa, él nos entrega las respuesta y los caminos, somos nosotros los que no sabemos bien hacia donde mirar y siempre pero SIEMPRE tomamos el camino incorrecto y a medida del andar encontramos un error que nos hace desviarnos y seguir por el camino que sí era. Escuché una vez una historia que hablaba de la tortuga y el oso.

La tortuga no sabía el camino que daba al lago pero el oso sí, y la pequeña preguntó :
- Señor oso, ¿puede mostrarme el camino correcto al lago? Debo tomar rápido el agua y venderla a mis vecinos, los ingenuos compran al precio que se les venda.
- Tortuga - dijo el viejo oso fumando de su pipa - existen dos caminos y yo te diré cuál es, pero debes prometer que si te encuentras algo de valor volverás aquí y lo entregarás.
- Claro, dígame cuál es.
El señor oso señaló el camino más oscuro y tenebroso, de donde salían arañas y murciélagos. La tortuga sin vacilar tomó aquél camino, lentamente iba atravesando pantanos, caminó doce horas sin hallar el lago cuando de un árbol saltó una ardilla.
- Tortuga, vendo sopas y manjares al precio de una parte de tu caparazón.
- Estás loco es un precio muy alto, prefiero morir de hambre.
- Pues te lo pierdes.
- Esta bien, no me queda otra.
Aceptó tal precio perdiendo un trozo de sí misma. Siguió su camino jadeando y apenas arrastrando los pies. Llegó al lago toda sucia y sedienta, bebió cuanta agua pudo y guardó el resto para comercializarla. Volvió por el otro camino el bonito, verde y floral.
Fue tan aburrido que se sentó a descansar y a pensar en lo que el señor oso le había comentado.
Al llegar donde su viejo conocido, entablaron una conversación.
- Encontraste algo no puedes mentirme.
- Oso, no me encontré nada me haces perder el tiempo.
- Piensa un poco.
- Eso hago...
- Estoy seguro que una ardilla te hizo razonar.
Entonces la tortuga entendió todo, lo que había encontrado de valor era su propia experiencia, ella vendía el agua a un precio imposible, y a ella le vendían la comida a un precio muy alto, aún así tuvo que aceptar para sobrevivir pero nunca había pensado en aquello... Agora debía devolver aquel consejo.
- Señor oso lo entendí, debo ser más generosa con el agua.
- Bien, lo entendiste puedes marchar.

Eso es resumen.
Buscaré mi esencia en el camino correcto, tal vz pueda encontrar ese consejo que me hará caminar por vías de calma.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Hoy...

Hace tiempo que no paso por aquí y que nadie lo hace. Hay mundo allá afuera sabías? ...

Creo que todo ha cambiado, tanto en mi mundo como en el tuyo; ya nada sigue igual y todo se ha tranformado, las calles son distintas, los perros, la gente, el olor...¡Es un aroma fuera de lo común! Cuando solía oler todo como rosas era un mundo perfecto, armónico y sutil ahora sin embargo, es simplemente el olor de la realidad el olor a ciudad, el olor a gente atrasada el aroma de comida rápida. Creo que esa es nuestra imagen, la imagen de comida instantánea, nos preparamos estamos a punto, salimos somos presa de alguien o algo y luego volvemos a ser nada a un principio, a una "cosa" que fue pero ya no es. Esa es la rutina creo, esa palabra me da escalofríos.

A veces suelo pensar que todo cuanto vivimos es un closet. Las experiencias son grandes roperos donde cada recuerdo de aquella se va almacenando, cuando estamos bien sacamos nuestra mejor ropa o tenida, cuando son momentos tristes buscamos lo más básico, oscuro y fúnebre llamando a nuestra mente esos recuerdos casi olvidados guardados en ese gran pensar, llamado para mi, "closet". Hoy mi closet tiene poca ropa, ya casi no tengo recuerdos he olvidado ese chaleco tan bonito que usaba cuando me sentía feliz, he botado playeras y gorros, me he quedado con lo puesto y una que otra pilcha más eso me hace ponerme triste.

Hoy todo ha cambiado, tus ojos, mis ojos. Ya no me miras como antes, veo tu mirada más alegre y satisfecha pero no cuando me mira, sino cuando mira el horizonte, estás como lucero en media noche, radiante. A un día de esperar eso tanto hablado y como si nada, tu tranquilidad me impresiona.

No es válido en este momento arrepentirse de no haber echo aquello o lo otro, ahora hay que actuar y relajarse. El mundo ha cambiado y sin saber cómo nosotros con él. Nada es igual a como era, y si bien dicen que todo pasado fue mejor, ¿sabes si ahora es mejor que antes? Yo al menos no lo sé. Tanto esperar y aquí estamos, ambos con la misma incertidumbre de aquellos días, pero ahora más viejos y más sabios, eso creo.

No tengo por donde empezar a saciar esta alma ciega de sentimientos, esta alma que responde sola a sus propias preguntas sin consultar un consejero que pueda ayudarle, sola sin mirar el pasado, sola como lashojas de otoños pegadas al zapato de un caminante. Tu y yo sintiendonos solos en medio de tanta gente, sin tener en quien refugiarnos, buscamos el calor del otro, según nosotros mismos, el propio.

Mariposas suben por árbol hasta llegar al cielo con sus alas, los gatos persiguen sus colas sabiendo que jamás la atraparán y comerán, siguen intentando sin cansancio.

Hoy es el vivir, y seguiremos cambiando hasta ya no reconocernos, buscaremos un nuevo punto en la lejanía y caminaremos hasta ya no saber por qué pero es mejor así, ¿qué es la vida sin aventuras? Lo que estamos viviendo hoy, RUTINA.