viernes, 5 de junio de 2009

Cuatro Paredes: no es una tipica historia de amor.




- Te Quiero como a nadie.

- Si lo sé. ¿Pues nadie existe?

- No.

- Entonces... me quieres porque no hay otro existente.

- Dejalo así, sólo te quiero.


Actuar, un deseo que sube por las piernas y te hace tambalear de emoción. Si actuamos una vez, toda la vida podremos hacerlo.


- ¿Me sigues?
- Creo que esta vez no.

- Joaquina Marcela, dale vamos.

- No, basta.

- Andrea no me hagas esto.

- Basta porfavor no te das cuenta que por eso nada de esto tiene sentido.

- No, no recuerdo solía gustarte estas actuaciones.

- Pues ya no.

- Se acabó.

-Sí.

-Hasta pronto mi muñequita escénica.

- Adiós.


Sentada frente a la ventana solíamos mirar el atardecer pensando en un nuevo guión que juntos escribiríamos, una simple pantalla de lo que realmente queríamos hacer. Nuestras manos se juntaban & soñábamos despiertos en el umbral del faro mal parado de la calle. ¡Qué recuerdos!

- ¿Quieres comer algo?
- Bueno vida, sólo si antes me actúas la parte de Julieta.

- Pero es tarde & ese guión dura una eternidad.

- Esta bien, pero ... ¿Cómo dejar este faro tan especial?

- No lo dejemos quedémonos.

Muchas noches nos quedamos charlando bajo las estrellas, explorando el mundo con el poder de nuestras mentes. Que había más allá nadie lo sabía, pero yo & él ya habíamos explorado hasta lo más mínimos rincones del universo, constelaciones, galaxias, todo. Era un amor, algo así como amar la luna, donde sabes que cada noche junto a ella se transforma en mágica, y cada suspiro llega al cielo & una estrella fugaz se posa en tu pupila. Un amor dulcemente entristecido por una rutina conocida, ya no sabíamos si era actuación o realidad, siempre fingiendo algo que estaba fuera de los límites. Ya sabía todas sus respuestas, sólo me desconcerté la vez que me dijo que todo acabó.


Fui cayendo en una especie de locura por conocer lo que desconocido, descubriendo un mundo, raramente dentro de mis cuatro paredes, me dormía temprano & era lo más mágico & maravilloso que jamás había echo, dormir en casa temprano. No sentí pena por él, sabía que estaríamos bien. Un día llegué del teatro sin ganas de comer & me senté a respirar. Miré la pared blanca del costado oeste de la casa, esa pared donde esta el cuadro de mi abuela, esa señora cejuda que suele regañarme por cada cosa que hago & dejo de hacer, miré detenidamente sus ojos, ¡Qué ojos más expresivos! eran igual a los míos. Intenté hablarle al cuadro como solía hacerlo con él, pero fue inútil, no recibí respuesta, pareciera que todo lo mío se divorció de mí & se fue con él. Miré tanto tiempo aquella pared, que pensé estar cayendo en una tercera dimensión, que loco ya estoy hablando como él. Me habló.

- ¿Estás?

- eeem... ¿Tú?

- No, soy tú soy yo.

- Tonterías.

Me dormí, eso había sido muy raro. En la mañana me levanté a dejarle su agua respectiva a cada planta, casi había olvidado lo de la noche anterior, hasta que decidí sacar el cuadro, me estaba espantando.

- Señora abuela, lo siento usted me asusta.

- El miedo es sicológico.

- No escucho, soy de palo.

- Mentira, a menos que seas como pinocho moderno.

Eso no era real, la pared hablaba conmigo, en esos momentos deseaba que estuviera él, pues me espantaba el miedo & me regalaba caricias reconfortantes que hacían de mi mundo, un mundo bucólico.


- ¡Rayos! Este pollo huele a quemado - quemé el único pollo de la semana pensando en hacer experimentos gastronómicos.

- Eso te pasó por intentar quemar animales.

- Ya basta voz estúpida.

- No he dicho nada estúpido hoy.

- Iré a dormir, si sigues aquí mañana voy al sicólogo.


Lo llamé, sí a él.

- Escucho voces en mi casa ¿es normal?

- Mira...intenta no hablar en voz alta quizás eso soluciona todo, el eco y la mente nos engañan.

- Gracias creo que es el cansancio.

- Mira lo siento estoy ocupado adiós.

- Disculpa, adiós.


Fue frío pero eso me dio a entender que su amistad no la recuperaré. Bueno, pasaron días & empecé conversaciones con esa voz que aparecía en todas mis paredes, pasé noches enteras frente a la pared donde antes me miraba la abuela, & me entretuve pensando en que mi locura sabía a realidad. Me gustaba, me atraía.

- Hola ¿Estás? - parecía loca, pero debía comprobar si cada promesa echa por aquella voz era verdadera.

-Sí, siempre. Sabes que siempre estaré aquí.

- Gracias, hoy no fue un buen día.

-Te lo haré mejor entonces.

-No entiendo.

- Mejor así, sólo quiero decirte que no puedo quedarme esta noche a contarte un cuento. Quiero que duermas.

- Te necesito sea quien seas.

-No, sólo necesitas de ti misma.


Me fui enamorando de una voz ficticia, de esas caricias invisibles, de una voz grave de hombre majestral, de un príncipe sin trono al que aspirar. Era imposible, ya no salía de casa, escuchaba su voz & mi cuerpo se alborotaba, le puso alas a mi vida. Poco a poco me consumía, todas las noches me hablaba & yo me internaba en sus palabras, soñaba estando con los cinco sentidos alerta. Mi vecina comenzó a preocuparse & empezó a visitarme a diario, no hallaba el mejor momento para correrla, pues mi locura no hablaba a extraños.

- Se fue sal porfavor.

- Aquí estoy, necesitaba escucharte pequeña mujer.

- Necesito un abrazo.

- te lo daría si no fuera porque no existo.

- Si lo sé.

- Mujer, creo que me estas volviendo loco, como mi locura por amar a una luna.

- Quería decir lo mismo.

- Te estoy amando dulce voz oculta bajo cuatro paredes.

- Yo ya te amo.

- ¿Qué hacemos mi Julieta oculta, mi llanura, naturaleza más pura?

- ¿Tu Julieta?

- Eso no debió salir de mi boca.

- Eres tú.

- Sí.


Todo el tiempo fue él, detrás de mis paredes hablándome de amores, me volví a enamorar sólo de su voz, fue una actuación más. Pero ahora, si quería continuar su juego.


No hay comentarios: